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¿Vegeta…qué? ¿Qué es ser vegetariano?

“Vega…vege…vegeta¿qué? Vamos, que eres un lechugo, ¿no?”

Y a esa pregunta la respuesta es clara: pues sí, soy uno de esos seres humanos raros que los demás piensan que se alimentan de tristes ensaladas de lechuga y tomate. Como mucho, creen que en nuestra dieta se complementa de tofu y soja si somos lo suficientemente extraños.

Cada vez somos más personas las que decidimos no consumir animales, ni productos derivados de la explotación de estos. De hecho, según un estudio llamado The Green Revolution hay aproximadamente 3,6 millones de personas en España que siguen una dieta vegetariana, eso es un 7,8% de la población. Los veganos en EEUU han aumentado un 500% desde 2014 y en Reino Unido un 350%.

Un reciente estudio de Igualdad Animal destacaba cómo ha aumentado el número de personas que buscan información a través de internet sobre este estilo de vida y para dar respuesta a muchas de las típicas preguntas (y las que no lo son tanto) hemos creado este blog vegano, para que puedas informarte si te sientes interesado por el tema, quieres dar el paso para cambiar tu estilo de vida o simplemente tienes curiosidad de las novedades relacionadas con la alimentación, opciones veganas, sostenibilidad, acciones sociales, etc.

¿Pero cuál es la diferencia entre ser vegetariano o vegano?

Se considera a una persona vegetariana cuando no consume carne, pescado, marisco o cualquier alimento que lo contenga. Y sí, el pollo es carne, el embutido también es carne, las latas de atún son pescado y los palitos de cangrejo pueden estar hechos de cualquier cosa, si tienes suerte puede que lleven cangrejo, pero tampoco son vegetarianos. Pero no, un vegetariano tampoco se comería eso.

Dentro de este gran grupo existen cuatro subgrupos:

  • Lactovegetarianos. Es decir, aquellas personas que solo comen alimentos de origen vegetal y además también consumen lácteos. Por ejemplo, un lactovegetariano no tendría problemas en consumir queso de oveja, un café con leche de vaca, pero nunca le verás comiendo un filete.
  • Ovovegetarianos. Al contrario que el grupo anterior, sí consume huevos pero no lácteos. Esto quiere decir que comen huevos fritos pero nada de origen de leche animal como yogures, queso, helado, etc. de origen animal.
  • Ovolacteovegetarianos. Es la fusión de los dos grupos anteriores, los únicos alimentos de origen animal que consumen son los huevos y los lácteos y sus derivados. El resto de su alimentación es básicamente vegetal.
  • Vegetarianos estrictos o más conocidos como veganos. Una persona vegana no se alimenta ni consume en su día a día ningún producto de origen animal ni de sus derivados. No consumen lácteos, ni huevos, ni miel, ni tampoco productos como el cuero. Se trata más de un estilo de vida que de una dieta en sí, ya que cumplen al 100% con la filosofía de no utilizar los animales en ningún aspecto de su vida diaria.

Dentro de estos grupos puede haber pequeñas variaciones ya que por ejemplo hay gente que comienza con una dieta estricta desde el comienzo, pero otras optan por ir realizando la transición poco a poco. Cada uno debe decidir cuándo está preparado y convencido de dar el paso a cambiar su alimentación. Si tienes alguna duda sobre qué quiere o no comer alguien lo más sencillo es que le preguntes, ya que son opciones muy personales.

¿Por qué ser vegano o vegetariano?

Hay diferentes razones por las que cambiar tu dieta y dejar de consumir animales, según el estudio que antes mencionábamos (The Green Revolution, elaborado por la consultora Lantern), los principales factores que hacen que una persona decida ser vegano o vegetariano son las siguientes:

Ética y respeto a los animales. Más del 57% de los veganos declara que este es el principal factor para haber cambiado su día a día.

Cada segundo mueren en el mundo unos 2000 animales considerados de granja. Más de 140 millones de toneladas de peces al año, ya que unos 32 millones de toneladas ni siquiera son declarados a las Naciones Unidas.

El destino de estos animales que han sido criados exclusivamente para alimentar a humanos es cruel, pero quizás lo son más sus condiciones de vida y la forma de sacrificarlos.

Cada vez son más las personas que se preguntan cuál es la diferencia entre una mascota y un animal llamado de granja, destinado al consumo humano, es lo que denominamos especismo. ¿Por qué cuidas de tu perro como si fuera un miembro más de tu familia pero te comes a ese cerdo que tiene incluso mayor capacidad intelectual que un niño de tres años? Este sentimiento de empatía hacia el animal hace que la mayoría de vegetarianos o veganos hayan decidido cambiar su alimentación o forma de vida.

Sostenibilidad y cuidado del medio ambiente. Casi un tercio de ellos también indican que la preocupación por el medio en el que habitamos y la pérdida de biodiversidad es el factor decisivo para ellos a la hora de tomar la decisión de ser vegano.

Solo la ganadería es la responsable del 15% de los gases efecto invernadero, además de que solo para la ganadería se utilizan más de 5 millones de hectáreas, áreas que podrían ser utilizadas para la reforestación, augurando un mejor futuro para las siguientes generaciones.

Incluso la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, declaró en 2006 que el consumo de carne contamina más que el sector transporte. Esta es una de las razones por las que hasta el ejército de Noruega se uniera a los Lunes sin carne, para concienciar a sus tropas y a todo el país a la vez que luchan contra el cambio climático.

Salud. Un porcentaje menor, aunque también destacado deciden dejar de consumir productos de origen animal por una cuestión de salud. Cada vez son más las organizaciones o estudios universitarios que sugieren que una dieta vegetal es mucho más óptima para nuestra salud que continuar con el consumo de carne habitual.

La OMS ha situado a la carne roja y las carnes procesadas al mismo nivel que el tabaco en cuanto a sus efectos como agentes cancerígenos, numerosos estudios como High- and Low-Fat Dairy Intake, Recurrence, and Mortality After Breast Cancer Diagnosis sugieren que los productos lácteos pueden ser un factor vinculado al cáncer de mama.

Hace unos años se hizo viral una noticia de la BBC en la que resumían cómo mejoraría el mundo si todos fuésemos veganos, un estudio realizado por Future of Food (Universidad de Oxford). Aquí algunos de los datos más relevantes:

  • Si en 2050 todos fuéramos veganos habría 8 millones menos de muertes al año.
  • Se reducirían entre un 60 y un 70% las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Habría una reducción muy relevante de enfermos crónicos. Por poner un ejemplo, un 34% menos de afectados por diabetes tipo 2 y 15% menos de enfermos de cáncer de colon.

¿De dónde sacas las proteínas? ¿Y las vitaminas?

La nutrición es un aspecto peliagudo en cuanto hablamos de vegetarianismo. Cuando dices que no consumes carne ni pescado lo habitual es que mínimo pongan cara de sorpresa, aunque una de las reacciones más comunes sea echarse las manos a la cabeza y preguntarte si de verdad estás sano porque “no comes proteínas” o porque “no tienes suficientes nutrientes”.

Para adentrarnos en la nutrición vegana, lo más rápido es decirte que las legumbres o los productos realizados con estas (por ejemplo el tofu o el tempeh) o productos como el seitán realizado a base de gluten de trigo, tienen un gran contenido en proteína vegetal.

Aunque cuando hablamos sobre nutrientes en la dieta basada en productos de origen animal, debemos saber que una dieta vegetariana o vegana responsable no tiene ningún déficit nutricional a excepción de la vitamina b12, por el contrario que la dieta omnívora de la mayoría la población desarrollada que la mala alimentación es la causa del aumento impactante en los últimos años de diabetes, obesidad infantil, enfermedades cardiacas, etc.

De hecho, muchas personas que se sorprenden sobre la buena salud de una persona vegana no conocen a fondo aspectos básicos como cuáles son las vitaminas o de dónde las consigue nuestro cuerpo. Aquí tienes una tabla de vitaminas y te dejamos algo de información por si quieres saber más:

Vitamina A

Esta vitamina tiene una función fundamental en el desarrollo de las células, especialmente de la piel y ayuda en el crecimiento óseo. Es decir, está implicada en tus dientes y tu piel, y lo más importante, también está relacionada con la pigmentación de la retina lo que nos hace tener una buena visión.

Podrás adquirirla en alimentos de origen animal, pero también podrás encontrarla en alimentos vegetales en gran cantidad como las zanahorias, el tomate, el brócoli o las espinacas

Vitamina B

Se trata de un grupo que engloba varias: B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12. Cada una de ellas tiene una labor específica y estas van desde la ayuda para obtener la energía de los alimentos hasta en la salud de nuestra piel o nuestra memoria.

La más conocida por los veganos es la B12 ya que es el único suplemento 100% necesario para las personas que siguen esta dieta. Esto es porque no se puede adquirir de alimentos de origen vegetal en la medida necesaria en la que la necesita nuestro metabolismo.

Vitamina C

Se conoce a esta vitamina principalmente por su función antioxidante ya que trabaja en la oxigenación celular. Además esta función también está relacionada con la generación de colágeno o la correcta cicatrización lo que hace que sea una vitamina muy valiosa para las personas que tratan de cuidar su piel.

Aunque quizás la función más importante es la prevención de las infecciones ayudando al sistema inmunológico, concretamente a los leucocitos.

Vitamina D

Es fundamental para la estructura ósea de nuestro cuerpo ya que sin ella no se produce una correcta absorción del calcio y fósforo, imprescindibles para nuestros huesos.

Esta vitamina se adquiere a través de la exposición a los rayos del sol y a pesar de que España es uno de los países con más días de sol al año, la mayoría de la población tienen déficit de esta vitamina ¿sorprendente, verdad? No sólo la alimentación es la responsable de que tengamos los nutrientes necesarios, sino también nuestro estilo de vida juega un papel importante.

Vitamina E

Al igual que la vitamina C, tiene un factor antioxidante en nuestro cuerpo. Además de ello también ayuda a la regulación hormonal, importante por ejemplo en la producción de testosterona en hombres y estrógenos en mujeres para la regulación menstrual, también un descontrol hormonal afecta en nuestro peso, la retención de líquidos, ansiedad, etc.

El déficit de esta vitamina puede afecta a nivel muscular y circulatorio ya que es la parte más importante de la hemoglobina.

Vitamina H

La vitamina H, también llamada biotina, no se almacena en el cuerpo por lo que es necesario consumir alimentos que la contengan de forma regular. La podemos encontrar en legumbres como la soja o en frutas y verduras como los plátanos y las espinacas.

Es fundamental que las embarazadas no sufran déficit de esta vitamina ya que previene las malformaciones congénitas en el feto. Además, ayuda a la absorción y correcta síntesis de ácidos grasos, proteínas y aminoácidos. Es decir, sin ella no obtendríamos todos los beneficios de los alimentos que consumimos

Vitamina K

Comes solo lechuga, ¿no?

Pues la respuesta es no. La alimentación vegana es muy variada y te ayuda a conocer algunos alimentos nuevos e incluso redescubres otros que habían sido relegados en pos de productos cárnicos.

Platos veganos hay de todo tipo, no solo nos alimentamos de lechuga y ensaladas sino que lo que comúnmente se conoce como pirámide nutricional, pero en versión vegana, encontramos por ejemplo frutas y verduras, legumbres, granos y semillas, frutos secos.

¿Y qué platos podemos preparar con esto? Cualquier plato que puedas imaginar: desde los típicos guisos de legumbres a hamburguesas o pasteles.

Existe controversia en cuanto al nombre que se le da a determinadas recetas veganas. Por ejemplo en Francia se ha prohibido llamar “hamburguesas” a las hamburguesas vegetarianas. El gobierno francés ha dictaminado que solo pueden denominarse así los productos de origen animal a los que habitualmente se les ha asignado ese nombre, como “filete”, “salchicha” o “leche”. Algunos están a favor y otros en contra, al igual que hay personas que detestan que se recreen recetas cárnicas con productos vegetales. Aunque otra parte piensa que dejar de alimentarse de productos animales no significa tener que desterrar esas recetas o sabores de su comedor.

Pero no solo existen productos de comida vegana sino que también algunas bebidas, como la cerveza vegana cada vez tiene más adeptos. Y es que efectivamente, no todas las cervezas lo son. Tradicionalmente se han utilizado elementos de origen animal en la fabricación de esta bebida, al igual que de otras bebidas alcohólicas.

Para la clarificación de la cerveza, al igual que la del vino, se usa extracto de las vejigas de peces, comúnmente el esturión y para el control de la espuma de las mismas se suele usar también un aditivo de origen animal. Además también algunos licores utilizan leche, otras bebidas colorantes, o por ejemplo el jerez es refinado con gelatina.

Además de la alimentación, ¿en qué cambia en tu día a día siendo vegano?

Ser vegano no termina en la cocina, es algo que va mucho más allá. El veganismo también se define como una filosofía de vida o una corriente de pensamiento ya que implica un cambio de hábitos total no sólamente alimenticio.

En nuestra vida diaria muchas de las acciones que realizamos afecta directa o indirectamente a los animales o al medio ambiente de forma global: dejarnos el grifo abierto, abusar del uso de plásticos, vestir cuero o lana, utilizar marcas acusadas de explotación laboral o ambiental y un largo etcétera, son sólo algunos de los ejemplos de acciones que dañan el mundo en el que vivimos.

Acciones tan simples como reciclar son un pequeño grano de arena que hace un gran favor al planeta, ayudando a combatir el cambio climático o a salvar los hábitats naturales. Es una acción muy simple que no te llevará más tiempo del habitual: se trata simplemente de separar los residuos para tirarlos al contenedor oportuno. En la actualidad casi todas las localidades cuentan con numerosos contenedores de reciclaje.

Incluso existen barrios y ciudades que premian a sus habitantes por reciclar, ¿no te parece una iniciativa genial?

En la misma línea de tratar de ser una persona más concienciada y responsable, se conoce la regla de las 3 R: reducir, reutilizar y reciclar. Sumamos dos verbos más al reciclado y se tratan de utilizar el mínimo posible de residuos y a su vez, reutilizar todos los que podamos para alargar la vida útil de estos productos. El mayor ejemplo son las bolsas de plástico: lo ideal sería no utilizarlas pero si ya tenemos algunas, la mejor opción es reutilizarlas todo lo posible antes de reciclarlas para evitar que tarden 400 años en degradarse o que acaben en lugares donde no deberían. El plástico acaba con la vida de 1 millón de aves marinas y más de 100.000 animales marinos al año, está en nuestras manos reducir el consumo.

Otra iniciativa común a todos los veganos es no utilizar marcas que testan en animales. Ni los productos que no son de origen animal se libran de la crueldad, muchas marcas experimentan en animales con sus productos. Según datos de PETA, más de 100 millones de animales son utilizados para este fin. Es muy conocida la experimentación para la creación de fármacos pero otros productos de uso diario también sucumben a ello, por lo que se hace indispensable consultar qué marcas sí son aptas, buscando por ejemplo qué marcas de maquillaje o de champú no testan en animales. ¿Sabías que la mayoría de marcas de dentífricos lo hacen?

Puede parecer que son muchas “restricciones” ¿no? Pues no lo son, un vegano puede llevar una vida completamente normal simplemente acostumbrándose a utilizar solo algunas marcas o productos o a no malgastar materiales. A alguna gente le sorprende incluso que un vegano fume pero si él desea hacerlo ¿por qué no? Existen marcas de tabaco vegano que están libres de crueldad animal como Pueblo o Natural American Spirit. Por lo que puedes continuar con tus hábitos sin ningún inconveniente.

Y sin embargo si eres una persona deportista, ser vegano no es ningún impedimento para ello sino que incluso puede ser una ventaja. ¿Sabes la cantidad de atletas de élite veganos que hay? Desde la tenista Venus Williams a Fiona Oakes, ganadora de la maratón en el Polo Norte, pasando por Carl Lewis o el futbolista Agüero.

¿Cómo hay que ayudar al medio ambiente?

Como hablábamos, una persona vegana no sólo tiene en cuenta a los animales y el medio ambiente en sus hábitos alimenticios sino que además trata de que cualquier acto de su vida diaria no afecte de forma negativa al medio ambiente.

Y la gran pregunta es: ¿qué puedes hacer tú por la tierra? ¡Muchas cosas! Empezando por la regla de las 3 R, siguiendo por no utilizar marcas que testan en animales o utilizando marcas que se sustentan a base de la explotación de personas o la explotación forestal.

En la actualidad hay bastantes problemas que están asolando el planeta y que, si continúan expandiéndose de la forma tan alarmante en la que lo están haciendo, pueden hacer que de aquí a unos años el planeta en el que vivimos haya cambiado drásticamente.

Todos hemos escuchado hablar de los gases efecto invernadero que conllevan al calentamiento global del planeta.

Cada vez menos lluvias o lluvias torrenciales, los polos comienzan a derretirse y el nivel del agua aumenta pero también su temperatura lo que hace que se dañe el ecosistema acuático y todas las plantas y animales que habitan en él se vean afectados.

¿Sabías que ciudades como Venecia podrían llegar a desaparecer? Venecia y otras 33 zonas de Italia podrían desaparecer si el nivel del mar sigue subiendo. Pero no sólo se vería afectado este país sino que la mayoría de las ciudades costeras podrían verse afectadas tarde o temprano.

Si te estás preguntando si otros fenómenos meteorológicos también son causados por el efecto invernadero, pues efectivamente sí. Cada vez más estudios demuestran que el calentamiento global es el causante de que cada año esté aumentando el número e intensidad de fenómenos como un huracán o los tsunamis por poner algunos ejemplos. Incluso la asociación meteorológica sin ánimo de lucro Climate Central aseguró que huracanes como el Harvey y el Irma habían alcanzado esta intensidad debido al calentamiento global.

Pero a causa de esta subida de temperaturas no sólo se ven afectados los casquetes polares sino que también el ambiente cada vez más caluroso unido a la escasez de lluvias es otra de las preocupaciones que afectan a la deforestación. Aunque esto no es lo único que está generando este daño en nuestros bosques y vegetación. A la vez el abuso de las explotaciones madereras y la lluvia ácida están siendo partícipes de la pérdida de la mayoría de las zonas verdes de nuestro planeta. Por poner un ejemplo: en los últimos 10 años en México se han eliminado 30 mil hectáreas de bosques, causando daños naturales y ayudando a la contaminación visual. Toda este área de Jalisco que ha sido afectada y que era reconocida por su belleza natural, se ha visto profundamente dañada y ha perdido la belleza de la formación del conjunto de flora y fauna que componía sus paisajes.

Algunos países han comprendido que con la pérdida de sus bosques su futuro también está perdido por lo que han creado acciones de reforestación, a menudo apoyadas por grupos ecologistas o asociaciones medioambientales. Más de 60 millones de árboles han sido plantados en 35000 hectáreas de los Apalaches a la Iniciativa de Reforestación de la Región de los Apalaches (ARRI). Aunque si hay un país que destaque por la acción realizada para la recuperación de sus bosques es Corea del Sur, actualmente dos tercios del país son de bosques después de haber quedado prácticamente asolado tras la guerra.

Esta labor es muy importante entre otras finalidades, para no desabastecer a los animales de sus hábitats naturales lo que está causando que haya tanto plantas como animales en peligro de extinción.

¿Pero solo afecta al medio ambiente el calentamiento global? Por su puesto que no, los gases que expulsamos a la atmósfera también vuelven a la tierra en forma del fenómeno conocido como lluvia ácida. Se trata de cualquier precipitación que contenga dióxido de azufre y/o óxidos de nitrógeno. Estos dos componentes se precipitan junto con el agua en forma de lluvia, nieve o incluso granizo haciendo que lleguen a nuestros suelos y ríos, lagos, mares… Es un efecto boomerang, lanzamos los químicos dañinos al aire pero regresan de una forma u otra a nosotros pero causando graves daños como la contaminación del suelo.

A pesar de que a partir de 2004 entraba en vigor el Protocolo de Kioto, un acuerdo internacional que se creó con la finalidad de reducir 6 de los gases que provocan el efecto invernadero, no todos los países lo están ejecutando, o al menos no de forma completa. Si hubiera sido así, se calculaba que el 55% de los gases de efecto invernadero se habrían reducido. Aún así, se han establecido unas nuevas metas para 2020 y esperamos que con la colaboración de todos seamos capaces de cumpliarlas ya que a pesar de la colaboración ciudadana, sin la colaboración de los gobiernos es muy complicado salvar el ecosistema terrestre y marino.

Pero aunque algunos países estén luchando para salvar nuestro planeta, no podemos olvidar las acciones individuales, ya que son aquellas que marcan la diferencia. Así que a la pregunta de cómo cuidar el medio ambiente la respuesta es muy sencilla: trata de conservar los espacios naturales, genera el menor impacto ambiental posible siguiendo la regla de las tres R y llevando un estilo de vida vegano y si es posible, colabora con asociaciones que estén ayudando a solventar los daños ya causados.