lluvia ácida

Causas y efectos de la lluvia ácida, ¿qué es y cómo combatirla?

La contaminación tiene sus consecuencias y una de ellas, en forma de fenómeno climático, es la lluvia ácida.

Su nombre se debe a que una lluvia normal cuenta con un pH aproximado de 5,65 pero cuando se incorporan distintos productos químicos, el pH se vuelve más ácido, con un valor siempre menor a 5, pudiendo llegar incluso a 3.

Según el estudio The Cost of Air Pollution: Strengthening the economic case for action’, elaborado por el Banco Mundial y el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, la contaminación del aire es la forma más peligrosa de polución.

Se encuentra en primera posición en gran manera por la lluvia ácida que puede provocar el aire sucio sobre ciudades y zonas industriales.  

Cómo se forma la lluvia ácida

Tras conocer qué es la lluvia ácida, parte la duda de cómo se forma para llegar a nuestra vida. Las numerosas industrias y fábricas generan cantidad de óxido de azufre y nitrógeno que ‘entrometen’ la fase aérea del ciclo del agua, cuando se forman las precipitaciones por ponerse en contacto con humedad.

En reacción con el vapor de agua atmosférico, se forma ácido sulfúrico y distintos ácidos nítricos que pasan a formar parte del ciclo del agua y dan nombre a este fenómeno. Una vez forman parte de la atmósfera, pueden viajar a través de cientos de kilómetros y dar la cara en otro lugar diferente a su formación de forma que sus creadores no sean quienes lo sufran.

Este transporte hace que los efectos de la lluvia ácida puedan verse en un lugar distinto a su formación.

Causas de la lluvia ácida

Existen dos causas diferenciadas de lluvia ácida: natural y provocada.

Las causas naturales existen indudablemente desde hace millones de años y se producen por fenómenos tales como los volcanes y los terremotos. En estos desastre naturales, además de sus consecuencias más evidentes, se liberan miles de productos contaminantes que puede pasar a forma parte de una posterior lluvia ácida.

De una forma mucho más común, la lluvia ácida es causada por actividades humanas.

Mientras que a las primeras causas expuestas no podemos dar solución para evitar la lluvia ácida, en las provocadas por el hombre sí que es posible.

Cómo combatir la lluvia ácida

Si se quiere, es posible encontrar soluciones para acabar con la lluvia ácida o al menos reducirla. Algunas de estas soluciones son:

  • Promover el uso de energías limpias
  • En industrias, utilizar filtros seguros que reduzcan al máximo sus emisiones
  • Apostar por la creación de espacios verdes que reduzcan los niveles de dióxido de carbono
  • Evitar el uso de químicos en agricultura
  • Medios de transporte  público con fuente limpia de combustible
  • En aguas ya acidificadas, añadir sustancias limpias que alcalinicen el agua antes de añadirse de nuevo al ciclo del agua.

Tomando estas medidas se podría reducir los efectos que hoy día se viven a consecuencia de la lluvia ácida. Así disminuiría la gran desertización y la masiva corrosión de materiales de edificación que hoy día está teniendo lugar por este fenómeno.

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